Un equipo de investigadores españoles ha logrado secuenciar y analizar por primera vez el genoma completo de una bacteria extremófila (Vreelandella titanicae Zn11_249) aislada en el Salar de Uyuni (Bolivia), considerado uno de los entornos más inhóspitos de la Tierra.
El trabajo, publicado recientemente en la revista científica BMC Genomics, ofrece una visión detallada de cómo este microorganismo es capaz de sobrevivir en condiciones extremas de salinidad, sequedad y alta concentración de compuestos químicos.
Un hallazgo desde uno de los lugares más extremos del planeta
El Salar de Uyuni es un ecosistema único: grandes extensiones de sal sometidas a fuertes cambios de temperatura, radiación intensa y escasez de nutrientes. En ese contexto, la vida microbiana ha desarrollado adaptaciones extraordinarias. Comprenderlas era precisamente el objetivo de esta investigación.
Mediante técnicas avanzadas de secuenciación genética, los científicos del Centro de Biología Molecular Severo Ochoa (CBM, CSIC-UAM) y de la Universidad Autónoma de Madrid lograron reconstruir el genoma completo de la bacteria, que cuenta con más de 5,5 millones de pares de bases y casi 5.000 genes codificadores.
El análisis reveló la presencia de numerosas rutas metabólicas que explican su enorme capacidad de adaptación. Entre ellas destacan genes relacionados con la asimilación de carbono, nitrógeno, fósforo y azufre, elementos esenciales para la vida.
Pero lo más llamativo fue encontrar una amplia batería de genes vinculados a la resistencia frente a condiciones extremas: estrés osmótico, estrés oxidativo y presencia de metales pesados.
“Este microorganismo es un auténtico todoterreno biológico”, explica el profesor Ricardo Amils, investigador del CBM y coautor del estudio. “Su genoma demuestra que ha desarrollado mecanismos muy sofisticados para sobrevivir donde la mayoría de formas de vida no podrían hacerlo”.
Adaptaciones al límite
Los investigadores identificaron también sistemas genéticos que permiten a la bacteria reparar daños en el ADN, proteger sus proteínas y mantener el equilibrio interno frente a concentraciones altísimas de sal.
Según Esteban Sabroso, autor del trabajo, “estas adaptaciones nos muestran hasta qué punto la vida es capaz de abrirse camino en ambientes aparentemente incompatibles con ella”.
Además, el genoma incluye regiones repetitivas y sistemas CRISPR, un tipo de mecanismo de defensa que las bacterias utilizan para protegerse de virus, lo que confirma la complejidad evolutiva de este microorganismo.
Implicaciones más allá de la ciencia básica
El estudio tiene importantes implicaciones prácticas: las enzimas y procesos metabólicos de bacterias extremófilas como Vreelandella titanicae pueden resultar muy útiles en sectores industriales que requieren trabajar en condiciones duras, como la minería, la gestión de residuos o la biotecnología ambiental.
“Conocer cómo estos organismos toleran la salinidad o los metales pesados puede ayudarnos a diseñar nuevas herramientas biotecnológicas”, señala Amils. “Por ejemplo, para la descontaminación de suelos o el desarrollo de procesos industriales más sostenibles”.
Sabroso añade que “este tipo de investigaciones son fundamentales para explorar el potencial biológico de lugares extremos. El Salar de Uyuni es un laboratorio natural que todavía guarda muchos secretos”.
Un punto de partida para futuras investigaciones
Aunque el trabajo se centra en un único microorganismo, los autores consideran que supone un paso clave para comprender mejor la ecología microbiana de ambientes hipersalinos.
El equipo ya planea nuevos estudios que incluyan análisis transcriptómicos y proteómicos para profundizar en el funcionamiento real de los genes identificados.
“Este genoma es solo el comienzo”, concluye Amils. “Ahora tenemos un mapa que nos permitirá seguir investigando cómo se organiza y se adapta la vida en uno de los ecosistemas más extremos del planeta”.
Referencia
Sabroso E, Abrusci C, Rodríguez N, Amils R, Martínez JM. Genomic analysis of a novel isolate Vreelandella Titanicae sp. Zn11_249 from the chaotropic environment Salar de Uyuni (Bolivia). BMC Genomics. 2026 Jan 16;27(1):181. doi: 10.1186/s12864-025-12431-x



