En esta edición, el CBM desplegó un abanico de cinco actividades que cautivaron la atención de un público diverso, desde niños en edad escolar hasta adultos interesados en el futuro de la biomedicina:
- Taller: Construye tu proyecto científico… ¡con organoides!
Los asistentes descubrieron las ventajas de los modelos celulares avanzados en tres dimensiones (organoides) y simularon el diseño de su propio proyecto científico mediante un dinámico juego de cartas, reflexionando sobre las implicaciones éticas y los retos de estas sofisticadas herramientas. - La célula es un universo
Un viaje visual al interior de la vida. A través de un gran biombo ilustrado, los visitantes exploraron las diferencias entre células animales, vegetales y bacterias. La actividad se complementó con libros ilustrados con imágenes reales obtenidas por microscopía electrónica en el CBM. - Érase una vez la célula: ¡Crea tu propia célula con plastilina!
Diseñado especialmente para despertar la curiosidad de los más jóvenes. Los niños y niñas aprendieron los componentes esenciales de la célula de una forma tridimensional y muy entretenida. Utilizando plastilina de diferentes colores y placas de Petri reales, moldearon células y los orgánulos del interior, llevándose a casa su propia réplica científica como recuerdo. - El mundo oculto de la microbiología
Una actividad que permitió a los participantes descubrir, mediante un juego interactivo, la cantidad de microorganismos que habitan en superficies tan cotidianas como un teléfono móvil, un teclado, monedas o el váter. Para poner a prueba el método científico, los visitantes sembraron cultivos en pequeñas placas de Petri para ver crecer sus propios microorganismos (de su boca, de los dedos, etc.) en casa. - Detectives del Cerebro
Una inmersión interactiva para desentrañar las funciones del cerebro humano. A través de un juego en formato Escape Room y utilizando maquetas y modelos tridimensionales, los participantes exploraron las distintas regiones cerebrales y se convirtieron en investigadores por un día, utilizando estos modelos para comprender mejor el desarrollo de las enfermedades neurodegenerativas y cerebrales y las maneras de afrontar su estudio.
Ciencia, ritmo y “biorock”: broche de oro con Las Biolocas
El punto más festivo y vibrante de la jornada llegó de la mano de Las Biolocas, la banda de rock científica que cuenta entre sus filas con nuestra compañera María Santos Galindo, además de Miguel Íñigo Paarmann y Daniela Grassi, que también pertenecen al mundo científico. Con una energía desbordante, el grupo deleitó al público con un repertorio único de grandes clásicos de la música pop y rock versionados con ingeniosas letras biológicas. Entre los momentos más especiales de la noche destacó la interpretación de su tema «Las chicas hacen ciencia», y una de las canciones que más me gustan personalmente, «El Paramecio solitario». El concierto no solo demostró que la ciencia y la música se compenetran perfectamente, sino que generó entre el público asistente al concierto aplausos, risas, bailes inesperados de un público infantil entregadísimo y una dosis masiva de cultura científica compartida.
El valor incalculable de nuestros voluntarios
El éxito indiscutible de esta jornada no habría sido posible sin el compromiso, la energía y la entrega de nuestro equipo de voluntarios. Desde el CBM queremos expresar nuestro más sincero agradecimiento a todas las personas que dedicaron su tiempo y pasión a transmitir de forma tan cercana y profesional el amor por la ciencia, además de hacer labores menos vistosas como el montaje y la recogida: Mario, Esther, Victoria, Inés, María Martín, Cristina, María de la Granada, Laura Pérez, Daniel, Alejandro, Blanca, Patricia, Alejandra Arroyo, María Corujo, Sandra, Irene, Laura Olmedo, Lucía, Laura Gómez y Fabio. Vuestro esfuerzo es el motor que hace posible que el conocimiento trascienda las paredes de nuestro instituto y llegue al corazón de la sociedad. ¡Gracias por hacer de la Noche Europea de la Investigación 2026 una cita inolvidable!




















