El virus mpox —antes conocido como viruela del mono— es un virus que normalmente se transmite de animales a humanos. A este tipo de enfermedades se les llama zoonosis. Durante décadas, los casos en humanos fueron esporádicos y limitados, pero en los últimos años el virus ha cambiado su comportamiento y ha empezado a transmitirse de forma más eficiente entre personas.
Esto ha permitido la aparición de distintos “linajes” o variantes del virus. Cada linaje acumula pequeñas mutaciones en su material genético que pueden afectar a cómo se transmite o a la gravedad de la enfermedad que provoca.
El estudio, liderado por Bruno Hernáez y Antonio Alcamí desde el Centro de Biología Molecular Severo Ochoa (CBM, CSIC-UAM), se centra en comparar dos de estos linajes: el linaje B.1 del clado IIb, que fue el responsable del brote global de 2022, y el clado Ib, identificado en 2024 en África Central y posteriormente detectado en otros continentes.
Ambos pertenecen al mismo virus, pero presentan diferencias importantes en su comportamiento. El brote de 2022, aunque se extendió internacionalmente y llevó a declarar una emergencia sanitaria mundial, se caracterizó por producir una enfermedad relativamente leve en la mayoría de los casos.
Sin embargo, el clado Ib ha generado preocupación porque podría causar cuadros más graves.
Cómo se mide la gravedad de un virus
Para comparar la peligrosidad de distintos virus o variantes, los investigadores utilizan modelos experimentales. En este caso, emplearon ratones de laboratorio (modelo murino CAST/EiJ), que permiten observar cómo evoluciona la infección y comparar la gravedad entre variantes.
No significa que los resultados sean exactamente iguales en humanos, pero sí permiten identificar diferencias claras en la capacidad del virus para causar enfermedad.
Los resultados del estudio son claros: los ratones infectados con el virus del brote de 2022 apenas mostraron síntomas, incluso cuando recibieron dosis altas. En cambio, el clado Ib provocó pérdida de peso significativa, afectación pulmonar severa y alta mortalidad.
En términos sencillos: el nuevo linaje es más “agresivo” en este modelo experimental.
Por qué este virus es más peligroso
El estudio muestra que el clado Ib se propaga mejor en cultivos celulares y puede expandirse más rápidamente dentro del organismo, alcanzar distintos órganos y producir síntomas más graves. Esto es lo que los investigadores observan con el clado Ib.
Un aspecto clave del estudio es que el clado Ib mantiene un patrón de mutaciones similar al del clado IIb, asociado a su transmisión entre humanos.
A pesar de que ambos virus muestran un patrón de mutaciones muy semejantes tras haberse adaptado a circular entre humanos, hay una diferencia muy importante en términos de virulencia, es decir, en su capacidad de causar daño.
Esto sugiere que un virus puede adaptarse a los humanos sin necesariamente volverse menos peligroso.
“Nuestros datos en ratón muestran que el clado Ib no está tan atenuado como el virus anterior de 2022. Esto subraya la necesidad urgente de mantener una vigilancia genómica y funcional activa sobre los nuevos linajes de mpox”, explica Bruno Hernáez, autor del estudio e investigador del CBM.
La vigilancia genómica consiste en analizar el material genético de los virus para detectar cambios (mutaciones) que puedan influir en su comportamiento. Entender estas diferencias es clave para anticipar riesgos y diseñar estrategias de preparación sanitaria.
Un aviso importante para la salud pública
Aunque el modelo utilizado no reproduce exactamente lo que ocurre en humanos, sí permite comparar con precisión la gravedad relativa entre variantes.
El mensaje del estudio es claro: algunos virus pueden evolucionar hacia formas más adaptadas a la transmisión entre personas sin perder su capacidad de causar enfermedad grave.
Esto refuerza la importancia de vigilar de cerca cómo evolucionan los virus para poder reaccionar a tiempo ante posibles amenazas.
Referencia
Unanue, A.R., Martín, R., Sánchez, C. et al. Enhanced virulence of mpox virus clade Ib over clade IIb in the CAST/EiJ mouse model. Commun Biol 9, 406 (2026). https://doi.org/10.1038/s42003-026-09701-z



